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Fin de semana en Kyoto y Nara

Este fin de semana me he ido hasta Kyoto y Nara. Aprovechando que tengo el Japan Rail Pass, fui en Shinkansen, y menudo gustazo. El viaje duró sólo algo menos de tres horas.

Este fin de semana coincidió con la celebración del Daimonji, por lo que la ciudad estaba llena de vida (y de gente). Aunque saqué muchas fotos, al ser de noche y no llevar trípode muchas me salieron movidas :(   Pero al menos se ve lo que fue.

Visité un montón de templos, entre ellos el del pabellón dorado y el plateado, aunque este último estaba de obras, por lo que un andamio enorme cubría su estructura.

El domingo por la mañana aproveché para ir a Nara, que resultó ser la Kyoto que me imaginaba y que luego no fue. Lo más gracioso fueron los ciervos, que estaban sueltos por toda la ciudad y te los podías encontrar por cualquier parte. Hasta los coches paraban para dejarlos cruzar las carreteras. Una pareja de ancianos había adoptado uno en su tienda. Se llamaba “Sakura” (cerezo en japonés) y comía arroz blanco.

El templo de las linternas me encantó. Me habría gustado verlo en la noche, pero tenía que volver a Kyoto para volver a coger el Shinkansen de regreso a Tokyo.

A media mañana del domingo me quedé sin espacio para fotos, por lo que no pude fotografiar un montón de sitios preciosos. En total llevaba encima tarjetas SD de un total 5.5 Gigas. Creo que hice cerca de 500 fotos en dos días. También tengo unos cuantos vídeos bastante curiosos. Cuando vuelva a España (lo que siempre digo) iré subiendo cosillas.

Atardecer desde el Tôchô

El otro día me quedé con las ganas de ver el monte Fuji desde lo alto del Centro Gubernamental de Tokyo (comúnmente conocido como Tôchô), así que esta tarde me he armado con todo mi equipo fotográfico (trípode incluido) y me he ido al Tôchô al atardecer, para ver si podía sacar algunas fotos.

Lamentablemente no me han dejado usar el trípode (un policía en la planta baja me ha dicho que no estaba permitido, y como buena persona que soy, no lo he usado), así que la mayoría de las fotos me han salido un poco movidas =( Estoy a ver si me compro un trípode de mano, que al ser pequeñito no daría problemas, y me ayudaría a sacar buenas fotos nocturnas. De todos modos, he sacado un par de vídeos, que ya subiré cuando pueda prepararlos en Madrid.

La impresión que he sacado es que Tokyo es impresionante de día, pero de noche, no hay adjetivos equiparables a su grandiosidad. Es como mirar el firmamento en una noche sin luna en mitad de la nada; miles de brillantes puntos de luz por todas partes, algunos parpadeantes y otros eternos, cortados por pequeños ríos de lucecitas que se mueven continuamente, como el flujo de un río en primavera.

Lo que me lleva a una idea a la que llegué el otro día; en Tokyo no existe la noche. Al igual que pasa en Madrid, que el cielo siempre está iluminado, ya sea en el centro, en la periferia o en un callejón cerca de donde vivo, siempre hay un atisbo de luz presente, recordandome que me encuentro en uno de los principales puntos del planeta; Tokyo, ciudad de ciudades, megalópolis que crece día a día.

Mañana marcho para Kyoto, capital cultural de Japón. Me pregunto si las noches serán parecidas, o por el contrario tendrán poco que ver con el Japón actual y serán más como el feudal, donde sólo la luna acompañaba a las cigarras.

 

Fuegos artificiales de Kamakura

Ayer fui a los fuegos artificiales de Kamakura (鎌倉花火), que es una de las celebraciones gordas que hay por Tokyo justo antes del comienzo del Obon (equivalente del día de los muertos).

Situados en plena orilla de la playa, pudimos disfrutar de un par de horas de fuegos artificiales que fueron preciosos (vídeos y fotos chulas cuando vuelva a España). Además, el ambiente era inmejorable, con la playa a rebosar de gente. Tuvimos la suerte de que “el amigo de la novia del hijo mayor de mi profesora de japonés en España” nos hubiese guardado un sitio justo delante del mar, por lo que pudimos verlos de maravilla.

En el sitio en el que estuvimos coincidimos con una pareja de españoles que estaban en Kyoto, y que se habían venido a pasar el fin de semana a Tokyo. También coincidimos con un estudiante francés de intercambio, y varios japoneses de la universidad de Keio, así como con todos los amigos de mi profesora (así como la profesora, jeje).

Kamakura fue una de las capitales de Japón hace un montonazo de años, por lo que existen gran cantidad de templos y palacetes. Aunque ayer no nos dio tiempo a visitar mucho la zona, debido a la gran cantidad de gente y de que teníamos que ir a la playa, si que pudimos visitar un templo bastante importante (fotos más adelante), donde rezamos al estilo shintoista para pedir que todo nos fuese bien (más por tradición que por creencia, pero bueno).

De todos modos, tengo pensado volver otro día para verme bien toda la zona, ya que merece la pena, así que ya os contaré más próximamente ;)

Conociendo japoneses

Desde que he llegado a Japón, me he mantenido cual hermitaño montañero; separado de los grupos de españoles, relacionándome lo mínimo que requiere la educación. Y no porque quiera marginarme, ser un hikikomori (como comentó el señor Parasite :P ) o tenga aberración a la sociedad, sino porque no he venido a Japón para hablar español.

El caso es que llevo unos cuantos días conociendo gente japonesa, que aunque si bien es cierto que saben algo de español, principalmente usamos su idioma para comunicarnos. El otro día quedé con la señorita Takako, conocida del Twitter, con la cual me fui a visitar un parque bien chulo en Mitaka (con su templo sintoísta incluido) y a cenar posteriormente a un sitio que estuvo genial (encima me invitó a cenar :eek: ).

Hoy he quedado con varios estudiantes de la Universidad de Sofía de Tokyo; Akira, Moe y Ryota, con quienes hemos ido a un parque enorme en Harajuku, para después irnos a comer a un restaurante tailandés por la zona de moda, y luego hemos ido al parque de Yoyogi, a ver a la gente y a jugar al frisby. La verdad es que se han portado genial y han sido muy agradables. Me han pedido el correo y comentado de quedar otro día.

Y mañana me acaba de invitar la señorita Mayumi a visitar Yokohama. Vamos a ir con unos amigos suyos que tienen interés en conocerme (soy famoso ^^’). Todavía no se el plan (se está cociendo en estos momentos), pero la idea es visitar el Chinatown de Tokyo, visitar los templos de la zona, y quizás echar un ojo a la parte “moderna” de Yokohama.

Por si fuera poco, por la tarde voy a ir al Awaodori de Mitaka con la señorita Takako, que es un festival en el que la gente se dedica a cantar y bailar por las calles, así que ya le estoy sacando punta a los objetivos de la cámara ;)

La verdad es que los japoneses se preocupan mucho de que me encuentre a gusto, dejando bien claro que son unos anfitriones ideales. Bien es cierto que en ciertos momentos uno puede notar que los japoneses son fríos (al menos los españoles de por aquí lo dicen), pero la verdad es que yo me siento muy bien en su compañía (aplican a rajatabla eso de “yo no te molesto, tu no me molestas”).

Terremoto de 4.4 grados en Tokyo

Esta mañana, a la una de la mañana aproximadamente, Tokyo se ha visto sacudida por un terremoto de 4.4 grados en la escala Ritcher.

Por así decirlo, es el primer terremoto considerable que he notado, y la verdad es que impresiona, más porque me encontraba en la quinta planta de un edificio basculante, por lo que el movimiento se ha notado bastante (bolígrafos que se movían por la mesa, sillas que se desplazaban, estanterías que se movían, etc.).

Según he oído, no se han producido heridos ni desperfectos materiales, por lo que no ha sido nada grave. Como curiosidad, por la televisión no paraban de repetir que no había sido un seísmo importante y que la gente no se preocupase.

De todos modos, mi sentido arácnido intuición me ha dicho que se han producido unas cuantas réplicas, ya que se notaba como si el metro pasase debajo tuya… pero estando en un quinto piso, como que no.

Cuando resuenan los truenos, los trenes callan

Llevamos un par de días con tormentas (casi tropicales) en Tokyo. A diferencia de las que casa, estas son unas señoras tormentas, en las que no deja de caer agua durante unas cuantas horas. Además, como buenas tormentas, tienen un gran aparato eléctrico (rayos), que caen cada dos por tres.

Aunque Japón es un país muy avanzado, la madre naturaleza es quién realmente manda, por lo que esta tarde, varias líneas de tren se han visto afectadas por el temporal. A mi me ha pillado mirando la lluvia golpear contra la ventana del vagón mientras escuchaba la canción de Ghost City, así que los que hayáis visto la película, haceos a la idea de la imagen.

Por lo poco que me he podido enterar por los carteles y la megafonía, hasta en cuatro puntos de la línea Chûô sed han producido accidentes (esa era la palabra exacta), por lo que el servicio se ha interrumpido en dos de las ramas, retrasado en una, y cancelado completamente en otra. Debido a la que estaba cayendo, es más que probable que algún rayo se haya cebado con alguna subestación eléctrica o algo.

En lo que a mi respecto, mi tren ha estado parado una media hora en una estación, hasta que nos han desalojado apresuradamente y nos han tenido otra media hora en el andén, hasta que el servicio se ha vuelto a restablecer con casi normalidad.

Como aun no tengo la costumbre de quedarme dormido en cualquier parte, me he dedicado a observar a la gente, a ver cómo reaccionaba la gente. Y como me esperaba, el comportamiento de la gente ha sido correcto en todo momento; nadie se ha puesto a pegar patadas a las puertas, ni ha insultar a nadie ni nada de lo que solemos ver por nuestras tierras. Todos han esperado pacientemente a que el servicio funcionase a funcionar, y listo. Claro, también hay que hablar del sistema de megafonía, que cada dos minutos aproximadamente iban informando de la situación y de cómo progresaba.

Mientras esperaba, he tenido tiempo de fijarme en otra curiosidad; a las japonesas (y algunos japoneses) los truenos les acojonan asustan de un modo increíble. Por ejemplo, a mi lado iba una colegiala del tipo Sailor Moon, pues bien, en un momento dado ha caído un trueno de los gordos, y ha pegado tal bote que se le ha caído un librito que llevaba encima. También ha pegado un bote una señora mayor que tenía al lado y un oficinista que estaba cerca. Y eso que el rayo había iluminado un par de segundos antes el vagón por completo. Siempre que caía un rayo, se sobresaltaban. Tengo diversas teorías conspiratorias de porqué los temen tanto, pero mejor me espero a mañana y le pregunto a mi profesora.

Irasshaimase!

Los japoneses son uno de los pueblos más educados del mundo -si no el que más- por lo que está al orden del día escuchar palabras como “sumimasen” (disculpe), “gomen nasai” (lo lamento) y “kudasai” (por favor).

Pero si hay una palabra que repiten hasta la saciedad es la de “irasshaimase“, que viene a significar “Bienvenido, ¿en qué puedo ayudarle?”. Cada vez que se entra en una tienda, se compra algún producto o incluso se cruza uno con un dependiente, en sus labios aparece esa palabra. Vamos, que es la palabra que más se debe decir en todo Japón.

Según cuentan las leyendas (ya que no he ido por allí), hay cierta tienda de ropa de chicas por Shibuya donde siempre hay un rumor de fondo, como un zumbido, que resulta ser los “irasshaimase” que continuamente dicen las dependientas de dicha tienda. Como digo, no lo he visto con mis propios ojos oído con mis propias orejas, pero visto lo visto en supermercados y tiendecillas de Harajuku, es más que probable que sea cierto.

Para que veamos el uso continuado que se tiene de esta palabra, que hay veces que los dependientes de tanto decirla, ya ni la pronuncian correctamente. Un claro ejemplo lo tuve hace dos días en Harajuku, cuando nos compramos los yukata para el festival del Bon Odori. La dependienta de la tienda, una gal de cuidado bastante mona, lo pronunciaba de tal modo que ni se entendía casi lo que decía, sobre todo la parte final de la palabra (el “mase” sonaba como “aee”). También se puede comprobar esto en los vendedores que anuncian sus productos en la calle, que también tienen la palabra bien trillada y rara es la vez que la pronuncian tal y como es.

Mi habitación japonesa

Bueno, como no quiero dejar esto abandonado, os subo un vídeo que he grabado hace un rato :)

 

Y la respuesta a la pregunta que os hacéis es: en el interior del armario, doblado. Cada noche lo saco y lo extiendo, y por la mañana lo guardo ;)

Japón, mis primeras impresiones

Muy buenas a todos :) Aunque estoy matao por el día que he tenido hoy, me he decidido a escribir esta entrada, ya que aquí aunque es noche cerrada desde hace algo más de una hora, no deja de ser las ocho de la tarde, y como que no me voy a tirar ya por los suelos; pero bueno, todo a su debido tiempo ;)

Como me temo que esto va a ser largo, mejor dejo esto como una pequeña introducción.

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Japón, ¡allá voy!

Pues si gente, mañana es por fin el día señalado. A las 5:00 de la mañana (dentro de escasas seis horas y media) empezaré mi odisea particular, plagada con peligros (huelgas), misterios (si llegarán o no las maletas), encuentros (con gente en Frankfurt) y un sin fin de aventuras más ^^’

El caso es que aunque salgo mañana día 29, técnicamente llegaré el día 30, ya que esas 17 horas totales de avión (más las horas pertinentes de Conexiones de Vuelo) hacen de éste un viaje largo y, me temo, algo tedioso. Pero bueno, siempre me quedará la esperanza de que la comida sea buena, y las películas medianamente interesantes.

Como digo, como mínimo hasta el próximo miércoles estaré desaparecido, aunque si con suerte pillo alguna red inalámbrica gratuita/desprotegida, tendréis noticias mías :twisted:  Otro punto a tener en consideración es el desfase horario; en España estamos en la zona horaria UTC+1 (correspondiente al CET), mientras que Japón se encuentra en la zona UTC+9, por lo que la diferencia horaria es de un cuarto de día (es decir, de ocho horas). Esto significa que lo que aquí en España son horas “normales” allí serán “intempestivas”, como diría la señorita Alvele. Con esto quiero decir que las horas a las que estaré online y publicaré serán poco comunes.

Porque si, mi intención es, dentro de lo posible, seguir publicando en el blog y tener el Twitter más o menos al día, así como mi cuenta de Flickr, aunque todo depende de las conexiones inalámbricas, ya que paso de utilizar la iteración de datos (roaming), que me costaría una pasta gansa. Evidentemente, la temática principal que va a tener el blog será referida al lugar al que me voy, aunque si veo -o me informan- de algún otro aspecto curioso, también lo pondré por aquí ;)

Tengo pensadas un par de ideas para el blog (tanto en funcionamiento como gráficas), así que si veo que no me lleva mucho tiempo hacerlo y dispongo del material oportuno, iréis viendo los cambios. 

Así que bueno, sólo me queda desearme un buen viaje, esperar que os moráis de envidia malsana, y que ya os contaré qué tal me va por esas tierras de gente de ojos rasgados y amantes del pescado y los fideos ^_^

Ciudad de Méjico, una tragedia que se anuncia

Como cada noche intentar dormir es un suplicio con el calor que hace, me quedé viendo los documentales de La 2, que son interesantes y soporíferos a partes iguales. Concretamente, anoche pusieron el documental llamado “Agua: alerta incolora“, que se componía de media docena de historias con el agua y la sociedad. La historia que más me llamó la atención fue la referida al problema del agua que tienen en la Ciudad de Méjico.

Para ponernos en antecedentes, Ciudad de Méjico es una de las metrópolis más grande del planeta, con cerca de 9 millones de habitantes (aunque en el documental dijesen casi 26 millones O_oU). Se fundó en las proximidades de un lago, por lo que actualmente la ciudad se encuentra sobre dicho antiguo lago ya seco (al menos en superficie).

Aunque la gran parte del agua que utiliza esta ciudad proviene de canalizaciones de cuencas externas, el principal agua que consume es el que se encuentra en los niveles freáticos que hay bajo la ciudad. Y este es el origen del principal problema que sufre esta ciudad.

Según diversos estudios realizados por expertos (aunque nadie conoce las fuentes :roll: ), parece ser que la ciudad se han hundido 7 metros desde su fundación. La continua extracción de agua de los niveles inferiores está secando las arcillas que conforman la base de la ciudad, por lo que éstas se compactan, haciendo que los edificios se hundan hasta 35 centímetros al año (aunque esto no me lo creo porque me parece excesivo).

El problema viene a que se extrae más agua del que se repone, y de ahí que poco a poco se vaya agotando. Las autoridades están instalando colectores de agua para que las lluvias ayuden a reponer el agua perdida, pero según indicaba la autoridad encargada en cuestión, se tardarían 10 años en instalar todos los colectores necesarios para igualar los aportes y pérdidas, y siempre y cuando se mantuviese el consumo al menos como está ahora.

Y es que ese es el otro problema con el que se tiene que enfrentar la ciudad; sus propios ciudadanos. Según contaba el documental, los malos hábitos del uso del agua, sumados al irrisorio precio (la mitad del precio que cuesta) que tiene el agua, provoca que se desperdicien al día ingentes cantidades del vital líquido (como soltó una ciudadana). Algunos ejemplos que nombraban eran los jardines tropicales que tienen las personas bien posicionadas, que están regándose todo el día; o la costumbre de lavar el coche a menudo, incluso dos veces al día. Si a esto le sumamos el éxodo de gente que se lleva produciendo desde hace años, el consumo de agua es cada día mayor. Parece ser que, mientras que en Francia una persona utiliza 180 litros de agua al día (en Palestina algunos menos de 20), en Ciudad de Méjico llegan hasta los 300 litros al día.

Si no se toman medidas drásticas de inmediato, es más que probable que dentro de poco suceda una tragedia en Ciudad de Méjico, aunque el autor no tenía claro si sería por que la ciudad se vendrá abajo o porque la gente empezará una guerra cuando se agote el agua.

Sea como sea, el panorama no pinta nada claro. Me voy a beber un vaso de agua, que me ha entrado sed.

Bible rocks!

Cuando nombramos a Ryu o Chun-Li, nos viene de inmediato a la cabeza el Street Fighter II; cuando hablamos de Heihachi o Mokujin, se nos aparece a la mente la saga Tekken. ¿Pero qué pasa cuando nos referimos a Noé o Eva? Pues hasta hace poco nos recordaría a la biblia, pero a partir de ahora nos vendrá a la cabeza… ¡¡Bible Fight!!

Bible Fight

Bible Fight es la saga que todo desarrollador de juegos desearía hacer suya si no fuese por cierto grupo paramilitar eclesiástico que les visitaría las críticas que recibiría por parte de las comunidades cristianas. ¿Acaso nunca nadie se ha imaginado cómo se las gastaría Jesús si tuviese que liarse a mamporros contra alguien? ¿O qué técnicas secretas usaría la virgen María para protegerse del malvado? ¿O cómo se las gastaría Eva cada vez que se cabrease con Adán? Ahora es posible salir de dudas, ¿te atreves? :twisted:

Bonus: tras superar el torneo, te permiten desbloquear un nuevo personaje. ¿Alguien se atreve a adivinar de quién puede tratarse? ;) 

Enlace | Bible Fight

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